Seleccionar página

COMO FUE SEGÚN JAY.

Misstres Gotica y Señor Manuel,

En primer lugar, desearles lo mejor y darles las gracias. Entiendo y pido disculpas por las molestias que les haya podido ocasionar, me hago cargo que ha sido mi responsabilidad, y la falta de ella, quien ha causado el “malentendido” incidente. Pido perdón en público (Con el permiso de ustedes) a la persona de mi entorno personal, que se ha visto involucrada, a quien tengo en altísima consideración y estima. Por ambas partes, Ustedes y la persona que hablo, he sido castigado.

Gracias por permitirme ejercer mi lado dominante sobre el sumiso munio, a la vez que aprendo de ustedes. Estuve de simple espectador al principio disfrutando de como humillaban al sumiso, fue un agradable calentamiento preliminar. Me sentí muy cómodo desde el principio gracias a Misstres Gotica y a Señor Manu. Y disfruté bromeando para hacer sufrir a munio con la atenta vigilancia de la atadora Gotica. La cera no le agradó al sumiso, y el Señor Manu y yo cambiamos a velas negras. Me sentí disfrutar especialmente cuando azoté junto a MisstresGotica las nalgas del sumiso, me encanto poner su culo colorado, mis azotes eran mas suaves que los de Misstres y alternando seguido le hicimos disfrutar al sumiso. Misstres uno fuerte y después yo mas flojo, y cada vez mas rápido, uno fuerte y seguido uno mío, uno fuerte, uno flojo, uno fuerte,…Guau, nos felicitamos Misstres Gotica y yo del buen trabajo coordinado con el culo del sumiso.
El sumiso se merecía el premio de chuparme la polla. Me senté en un sofá encima de una toalla y me quité la ropa. El sumiso se arrodilló frente a mi. Me puso un preservativo y chupó sin parar. Incluso tuvo arcadas. Le ordené que cuidara chupando a mis huevos y lo hizo. Le indiqué como se hacia. Le ofrecí chuparme el culo, lo rechazó. Fue cuando decidí que era el momento de follarme al sumiso. Eso hice, y sin correrme la saqué de su culo y le ofrecí correrme en su cara. Me pajee yo un poco delante de su cara. No me corrí. Al lado casi tocándonos estaba el Señor Manu y Misstres Gotica. Le dije al sumiso que les viera, también le ofrecí que se masturbara el mismo. Me gustó estar al lado de ellos follándome al sumiso.
Aunque parezca explícito en este pequeño relato, me faltan muchos detalles, pequeños y grandes, y todos muy agradables.
A partir de hoy, siendo dominante, voy a empezar a olvidarme de mi lado sumiso. Una buena tarde con buenas personas. Gracias también al sumiso.

CÓMO FUE SEGÚN munio 

De nuevo debo agradecer al Señor Manuel y a Mistress Gótica la oportunidad de compartir tiempo y espacio bajo su autoridad, así como sentirme afortunado por poder servirles para su uso, disfrute y satisfacción en lo que su voluntad indique.

La sesión estaba programada para un switch dominante (Sr Jay, sin experiencia previa como dominante) y dos sumisos (un sumiso que acudía por primera vez a estos encuentros y servidor), todos bajo la experimentada batuta y mirada del Señor y de Mistress, siendo yo uno de esos sumisos.

El otro sumiso, al poco de llegar y antes de empezar la sesión manifestó su preferencia por no continuar, por lo que el Señor le facilitó que abandonara la sala sin pregunta alguna, quedando el ambiente algo enrarecido por este hecho.

Tanto el Señor como Mistress animaron a que ambos asistentes expusiéramos abiertamente la sensación que nos había producido esa repentina decisión, convirtiendo sin darnos cuenta una situación de extrañeza en un inicio de sesión en la que nos vimos incluidos sin transición alguna y con toda naturalidad.

Debo indicar que tanto el Señor como Mistress mostraron claramente en ese momento su facilidad para resolver momentos críticos como ese, para modular la dinámica del grupo, superando las dificultades que van surgiendo ante una situación desafortunada  hasta hacerlas favorecedoras de la energía que envolvió el ambiente desde entonces, con calidez y esfuerzo por estar bien, haciendo asi un continuo de estupendas sensaciones.

A partir de ahí todo fue desarrollándose con un compartir sencillo y espontaneo. Ahí percibí que salvo imprevistos que superan con buena soltura, tienen planificado al detalle toda la sesión, en cuanto a técnicas, los objetivos a lograr, su práctica y los tiempos para cada una.

Aplicaron sobre mi cuerpo los azotes de diferentes modos, desde la mano, la pala, flogger, rebenque o similares que usaban tanto el Señor como la Mistress o el propio Jai, en su inicio como Dominante. Añadir que la Mistress marca cierta diferencia con sus puntualizaciones o con su mano, tan suave como firme, tan dolorosa como reconfortante, tan exigente como responsable.

Después de lograr encender las cachas, el Señor y Mistress propusieron un bondage muy laborioso con cuerdas y cadenas que permitiera hacer una posible suspensión. Mistress con las cuerdas y el Señor con la cadena, me rodearon de ambas cosas y alguna que otra argolla que sirviera para mantenerme teóricamente en el aire. Esto sirvió para que me sumergiera en la sesión y dejaran al descubierto mi confianza en su experiencia, abandonándome a su criterio sin más dudas que las propias de pensar en estar colgado de una argolla con tantas decenas de kilos como tengo en mi haber. Por fortuna, en esta ocasión solo se trataba de hacerme creer en que sería suspendido para contrastar si mostraba resistencias o confiaba en ambos.

También usaron por primera vez conmigo la cera. Armados con velas de color rojo y negro fueron dosificando sus gotas por mi cuerpo, gotas que me hacían dar respingos al sentirlas, sobre todo al ir recorriendo zonas más sensibles, pero sin ser nunca de riesgo. No puedo decir que no fuera inquietante ese dolor, pero sí afirmar que me sentí bien con sus gestos, sus palabras, también dejando que hicieran su trabajo y sentir su disfrute para de esta manera poder llegar a sentirme útil entre sus manos y respirar mejor.

La molesta retirada de la cera de mi cuerpo fue asimismo hecha por los tres, el Señor, la Mistress y Jay, que lógicamente dejaba ver mucha menor destreza y seguridad en sus movimientos.

Después me ofrecieron a Jay para que practicara su nuevo rol, quien avisó que me quería penetrar, por lo que antes tuve que poner un preservativo. Una vez puesto, me propuso más que ordenarme que le hiciera una felación, añadiendo que la quería lenta y trabajada, algo a lo que me puse con la mayor dedicación posible.

Debo señalar que era la primera vez que me veía en una situación asi, de estar con un varón para su placer sexual y con el propósito de penetrarme, aparte con los previos que gustase. Después de aplicarme en la felación de la mejor manera para satisfacerle, decidió penetrarme y lo hizo con la suavidad que estimo debe de tener alguien nuevo en ese rol y ante una situación similar, dando al buen rato por terminada esa práctica. Por extraña y novedosa para mí, me sigue costando ponerle palabas, confiando que mi práctica en esa técnica mejore en todos los sentidos.

Asi, en un momento cerca del final, el Señor optó por humillar a este esclavo con algo creativo. Al estar el suelo manchado con la cera que había caído tras quitármela, me ordenó que me arrodillase ante Él, poniéndome primero un antifaz para que no viera nada y en la boca me puso una especie de tubo que sujetó con una cinta por detrás de mi cabeza. Al quitarme le cinta de los ojos, me explicó que se trataba de un pequeño cepillo de barrer, que incrustó en el tubo que tenía ya en mi boca, para convertirme en el soporte que dirige el cepillo. Todo esto con la suficiente precaución y cuidado como para que no me lesionara la boca de manera tan gratuita.

De esa manera me vi convertido en un cepillo para barrer la sala, lo que me ordenó el Señor con tanta firmeza como tono elevado y que surgió en mí un efecto extraño… sin poder hacer otra cosa que cumplir su orden de la mejor manera posible.

De esa guisa me vi arrodillado y con la cara a ras del suelo, buscando esas gotas de cera desprendidas de mi cuerpo con dolor y esparcidas por toda la sala, teniendo una sensación de no ser más que un cepillo, de ser un objeto en sus manos y que usaban para su divertimento y mayor satisfacción.

Tras adecentar lo mejor posible el suelo, me permitieron levantar la cabeza y sacarme el ese tubo para quitarme el cepillo de la boca, a lo que el Señor me acarició levemente la cabeza y me reconfortó con unas mínimas palabras. Sentir su mano y oír su voz calmó esa sensación tan desagradable de ser humillado por gusto y para su única satisfacción, volviendo a mi cuerpo y a mi cabeza una agradable sensación de que como esclavo tal vez les había resultado útil.

Tras finalizar las técnicas llegó en momento de la puesta en común, donde el Señor y la Mistress se interesan por hablar de lo vivido, de sensaciones y subjetividades, algo que considero importante cuidar tras una sesión.

Azotes, cadenas y cuerdas, humillación y uso por parte de otro Sr, un switch sin experiencia en dominación y ante el que cumpliendo la orden dada por el Señor Manuel, fui su sumiso (gracias Sr Jay por su cuidado). Lo más fuerte la humillación, saber que debía mejorar en tantas facetas, que debía aprender a satisfacer sexualmente a un varón, a obedecer sin reparos y en buscar la complacencia del Señor y de la Mistress, quienes por su saber estar y su seguridad  facilitan la superación de las dificultades.

Ambos supieron convertir un inicio de sesión complicado en un tiempo fructífero y muy grato de compartir, así como una experiencia muy provechosa para mí. Muchas cosas de lo expuesto lo viví en mi propia piel por primera vez y estoy convencido que serán el punto de partida para mejorar mi ofrecimiento y por supuesto, mi rendimiento.

Si bien es cierto que en días posteriores me sentí desconcertado y que tuve que trabajar  interiormente mucho todo lo vivido, que tuve que elaborar un espacio de sensaciones novedosas para mí y para mi servidumbre, en el momento en que sentí sus manos en mí y la calmada voz de la Mistress y del Señor, me sentí totalmente recompensado. Y esto me hizo sentir como sumiso y esclavo completo, satisfecho del cumplimiento de unas ordenes inesperadas y sorprendentes que por complicadas debo agradecer. Confío que todo esto ayudará a mi doma y facilitará cumplir mejor nuevas órdenes del Señor Manuel y de la Mistress, objetivo prioritario para el que quiero sentirme bien adiestrado.

munio